República Checa y Austria

  • Ciudad inicial: Praga.
  • Ciudad final: Praga.
  • Fecha del viaje: Septiembre de 2005.
  • Forma de viaje: Tour ¿organizado?.

Cuando decidimos hacer este viaje, había dudas sobre que itinerario elegir siempre partiendo de Praga. Íbamos con otra pareja, unos de nuestros mejores amigos, y esa fue la mejor decisión del viaje.
Al final, por consenso, completamos con Viena y contratamos un tour con Panavisión.

Ya partimos con el pie izquierdo, pues cuando debíamos aterrizar en Praga a las 18:30, lo hicimos a las 2:30 de la madrugada por un fallo en el avión que nos transportaba, por lo que casi sin descanso, al día siguiente nos dispusimos a conocer la ciudad.

La guía acompañante para el viaje era una chica joven, que parecía preparada pero no lo estaba. Gracias a ella, este viaje lo recordamos como uno de los peores que hemos hecho, pero gracias al humor que mantuvimos al ir dos parejas conocidas, lo podemos catalogar de “experiencia diferente”.

Praga, capital de la República Checa, ciudad increiblemente bella y muy turística. Probablemente la ciudad con mayor atractivo de Europa Central y uno de sus mayores centros culturales.
Praga es historia, es histeria, es música, es teatro y es una postal en cada esquina.

De nuevo caímos, por novatos, en el error de no disponer casi de tiempo libre para conocer y callejear la ciudad.
Cuando vayais a una ciudad, la que sea, mezclaros con la gente, vivirla a vuestro aire, perderos, utilizad el transporte público, respirad sus bullicios, sus mercados, sus plazas, cada calleja y cada avenida. VIVID LA CIUDAD. Así, realmente la descubireis, os podreis enamora de ella o tendréis motivos para odiarla.

Comenzamos la visita en la Torre de la Pólvora. Preciosa torre gótica que era una de las entradas a la ciudad vieja. Al lado está el Ayuntamiento, otro bello edificio.

Torre de la Pólvora

Antes de adentrarnos en la Ciudad Vieja, descendimos una avenida comercial, en la que, como no, está Zara, hasta la Plaza Wenceslao. Aquí se han desarrollado las movilizaciones mas importantes de la ciudad. En la otra punta de la larga plaza, está el Museo Nacional.

Callejeando, se llega en poco tiempo a Stare Mesto Namesti, o Plaza de la Ciudad Vieja, que es el centro turístico de la ciudad y en donde están parte de los edificios mas representativos de Praga.
Lo primero que te llama la atención es la Iglesia de Nuestra Señora del Tyn, que destaca con sus torres gemelas sobre el resto de los edificios. También encontramos la Iglesia de San Nicolás y el Ayuntamiento Viejo, donde está el Orloj, precioso y conocido reloj astronómico, que para continuar con la desidia del viaje, estaba en periodo de restauración y nos encontramos una “bonita” lona serigrafiada delante de el…

Nuestra Señora del Tyn

Al dirigirnos hacia el Río Moldava, pasamos por la Vieja Sinagoga y el cementerio judío, que es bastante pintoresco.
Al lado del río, está la Filarmónica junto a un puente nuevo, desde el que se ve el lugar más romántico de Praga y de la Vieja Europa: El Puente de Carlos.

Puente de Carlos desde el Castillo de Praga

Es el puente más viejo de Praga y atraviesa el río Moldava de la Ciudad Vieja a la Ciudad Pequeña. Su construcción comenzó en 1357 con el visto bueno del rey Carlos IV y fue finalizado a principios del siglo XV. Tiene una longitud de 516 metros y su ancho es de casi 10 metros, al tiempo que se encuentra apoyado en 16 arcos. Está protegido por 3 torres distribuidas entre sus dos cabeceras, dos de ellas en Malá Strana y la restante en el extremo ubicado en la Ciudad Vieja. La torre localizada en la cabecera de la Ciudad Vieja es considerada por muchos como uno de las construcciones más impresionantes de la arquitectura gótica en el mundo. El puente está decorado por 30 estatuas situadas a ambos lados del mismo, la mayor parte de las cuales son de estilo barroco y fueron hechas alrededor del 1700. Artistas y comerciantes tratan de hacer dinero a expensas del importante flujo de turistas que todos los días visitan el lugar.

Wikipedia

Es un lugar bohemio y muy mágico, donde te puedes encontrar desde el artista más peculiar hasta a tu vecino del 6º, pués realmente está plagado de turistas.
Es impagable al atardecer, donde las luces del ocaso hacen que las sombras creadas por las estatuas parezca que cobren vida y que el puente entero cambie cada minuto.

Subimos hasta el Castillo, donde cada hora se celebra un cambio de guardia, que no tiene nada de singular salvo la parafernalia de los movimientos de los guardias.
Merece la pena subir hasta aquí tanto por el conjunto arquitectónico como por las vistas.
El Castillo es muy grande. Dicen que es la mayor fortaleza medieval de Europa. En su interior se haya la Catedral de San Vito, la catedral gótica más antigua de Centroeuropa. También está el Callejón del Oro y la Alquimia, donde vivió Kafka, y bastantes edificios singulares.

Castillo y Catedral

Por la noche fuimos al Teatro de Negro, en el Ta Fantastika, cerca del Puente de Carlos, en donde se juega con la incapacidad del ojo humano en distinguir negro sobre negro. Está bien. Curioso.

Al día siguiente, partimos hacia la ciudad balneario de Karlovy Vary.
Ciudad de la región de Bohemia, es sede de un importante festival de cine y es conocida por la belleza de sus rincones y por las aguas termales. Está a 100 km. de Praga y merece la pena ir a verla.

Karlovy Vary
Karlovy Vary

Al día siguiente, tras haber dormido en Praga, partimos hacia Viena, capital de Austria y de la música.

Viena para nosotros fue un castigo por problemas en el hotel y con los guís acompañantes, que literalmente nos dejaron sin hotel en la ciudad. Tuvimos que recurrir a la Embajada para solucionar un problema que nos impidió disfrutar de la ciudad y recordarla como seguramente merezca.

Ese es otro de los peligros de los viajes organizados: los guías. Nos hemos encontrado de todo, desde autenticas joyas hasta desastres e incompetentes como los que nos atendieron aquí. Encima, el representante de Panavision en Centroeuropa, literalmente nos intentó tomar por tontos, pero desgraciadamente para el, no lo éramos.
Era frustrante ver como los responsables del grupo eran de esa clase de personas que se pasa de listo y no te daba ninguna solución. La suerte que tuvimos es que entre las dos parejas que íbamos juntos, mantuvimos un humor que nadie se explicaba y que sirvió para animar a todo el grupo.

Olvidando esto, os contaré ciertas cosas de la ciudad, pero repito, no fue la experiencia que nos hubiera gustado y no aprovechamos el tiempo como podríamos haberlo hecho.

Llegamos a Viena a mitad de la tarde. Las luces del ocaso hacián que la ciudad brillase de una manera muy romántica.

Recorrimos en autocar parte de la Ringstrasse, anillo donde se situan la mayoría de los edificios interesantes de la ciudad.

CONSEJO: Recorred esta calle en cualquiera de las líneas circulares del tranvía (Líneas 1 y 2), bajándoos en aquellos lugares que deseéis ver o visitar

Nos dejaron en la Stephansplatz, en la cual destacan sobremanera un edificio moderno de cristal  y marmol azul, la Haas Haus, y en el centro de la plaza la Catedral de San Esteban. De estilos gótico y barroco, brillan la aguja de 137 metros de altura y el tejado de azulejos.

Cubierta de azulejos de la Catedral

Camino al Palacio Belvedere, pasamos por la Karlsplatz, brillante espacio dónde está la Karlskirche, que es la mejor iglesia barroca de la ciudad, el Museo Histórico de la ciudad, los Pabellones, y la Embajada de Francia, precioso edificio Art Noveau. Pero, en tal lamentable estancia en la ciudad, todo esto lo vimos desde el autocar (lo se, merecemos un tortazo…)

En el Palacio Belvedere si nos bajamos. Este bello palacio barroco, residencia de verano de Eugenio de Saboya, alberga una gran colección de pinturas, pero lo más destacable, para mi, son los jardines a tres niveles, desde los cuales se contempla una bonita vista de la ciudad.

Palacio Belvedere

Acto seguido, y sin tiempo a nada, fuimos al Palacio Imperial de Hofburg. De el destaca su sinuosa fachada de la Michaelertrakt, La Biblioteca Nacional Austriaca, la Escuela de Invierno o Española de Equitación, y el espacio dedicado a la Emperatriz  Isabel (Sissi). Tras este palacio, está la Heldenplatz, lugar que alberga los museos nacionales de Austria.

Tras esta locura, nos soltaron en el Pratter, gran espacio verde y de atracciones de la ciudad. En este parque están el Hipódromo, el Parque de Atracciones, el Estadio Ernst-Happel, donde España ganó la Eurocopa de Fútbol de 2008, y sobre todo, la Riesenrad, noria emblemática a la que subimos en uno de los pocos momentos de tranquilidad y relax que tuvimos. Desde cerca del Planetario, se puede coger un trenecito que recorre el parque, por lo que se puede ver de manera cómoda.

Viena desde la Noria del Pratter

Tras esta visita, nos fuimos para el hotel. Aquí comenzó nuestro infierno y nuestro odio, por decirlo así a la ciudad.

El hotel que teníamos asignado, sufrió una inundación, por lo que nos redirigieron a otro. Hasta aquí todo normal.
Nos llevaron al Hotel Academia, hotel que, según la guía, era bueno y de la misma categoría que el nuestro.
Cuando llegamos e hicimos el check-in las 9 personas que nos alojamos allí, contemplamos con asombro que en las habitaciones no entraban las maletas, el baño era compartido y estaba de todo menos limpio.
Comprobamos la categoría del mismo y era dos estrellas inferior al que teníamos asignado.
Como ya sabréis, cuando os realojan en un hotel, tiene que ser de igual o superior categoría al inicial.

Con todas, llamamos a la guía para protestar por el hotel en el cual nos atendieron con muy poca educación, y comunicarle que allí no nos quedábamos las tres noches que íbamos a estar en Viena. Vamos, que no nos quedábamos ni siquiera una.

Con toda su cara, nos dice que o es ese hotel o nos quedamos sin alojamiento en la ciudad, pues no había plazas libres.

Cuando os pase algo así, recurrid a lo mismo que hicimos nosotros: pedirle el teléfono del Ritz o del Carlton para preguntar por habitaciones disponibles. Hecho esto, a los 5 minutos apareció un hotel, del que por desgracia no recuerdo el nombre, con plazas para todos. Estaba algo a las afueras, pero bien comunicado por tranvía con el centro, era relativamente nuevo, estaba limpio y las habitaciones eras normales.

Con el traslado hecho, y con mas de tres horas de sueño perdidas, nos dispusimos a dormir esperando que el día siguiente fuera mejor.

Con bastante sueño, fuimos a ver la Ópera Estatal de Viena. Fantástico edificio por dentro y por fuera. Con una escalinata descomunal y un auditorio magnífico, es uno de los Templos mundiales de la música. Visita obligada.

Despues, fuimos al Palacio de Schönbrunn. La residencia de verano de la familia imperial es un edificio bonito arquitectónicamente, pero para mi, por dentro, visto un palacio de este tipo, vistos (casi) todos. Poco interes.
Si que tienen interés los fantásticos jardines, plagados de fuentes, estatuas y senderos. Esto si merece la pena, pero, en media hora que tuvimos, qué demonios íbamos a ver???

Jardines del Palacio de Schönbrunn

Tras comer, volvíamos al hotel para tener la tarde libre. De camino al mismo, pasamos por el Pabellón de la Secesión.

Nuestra idea era callejear todo lo que pudiésemos y llevarnos el mejor recuerdo de la ciudad.

Pero cuando llegamos al hotel, nos tenían una gran sorpresa reservada: nuestras maletas en la recepción. Si, nos habían metido nuestras cosas en las maletas y las había bajado para recepción, porque según ellos, no podíamos quedarnos en el hotel esa noche. Llamamos a la guía de Panavisión, y con sus santas pelotas, nos dijo que no podía venir en un buen rato, que esperásemos. Vamos a ver, tenemos una tarde libre en la ciudad, y tras la jugada del día anterior, nos ignoras?
Nos dispusimos a hablar con el hotel, el cual pasaba de nosotros y no nos daban ningún tipo de solución. Estábamos 9 españoles sin hotel en Viena.

¿Que hacer en estos casos, cuando el hotel te expulsa sin darte explicación y las personas encargadas de ti pasan de ayudarte? Llamar a la Embajada.

Les pedí el teléfono de la Embajada de España para ver si reaccionaban y no me lo quisieron dar. Pero no debían contar con que en mi teléfono móvil si lo tenía anotado desde antes de salir de casa.

Les llamé, con tan buena suerte que me pasaron con el Cónsul. Les expliqué punto por punto lo que había pasado y me dijeron que avisara a Panavisión que o lo solucionaban o la Embajada se haría cargo de nosotros con las consecuencias que ello acarrearía para ellos. En menos de 10 minutos se movilizó el responsable de la zona de la agencia en el hotel, los cuales al ver que íbamos en serio, estaban ya bastante acojonados.
El responsable, un tal Arán, era un completo sinvergüenza, que poco más que se reía de nosotros. No nos aportó ninguna solución salvo que reclamásemos al volver a España. ¡Que estamos sin hotel para esa y otra noche, pedazo gil*****as!

Tras hablar con el director del hotel, y con una nueva amenaza de la Embajada, milagrosamente aparecieron las habitaciones para todos nosotros. Habíamos perdido la tarde libre en Viena, y la ciudad se nos estaba atravesando de forma seria.

Al día siguiente, no encontramos ninguna disculpa ni explicación por parte de ninguno de los dos guías, pues el tipo este, se había unido a nosotros para la excursión de ese día.

Fuimos por la zona de los Bosques de Viena. Nuestra primera parada fue un castillo, de la dinastía Liechtenstein. Un castillo bien conservado, al sur de Viena, pero de los que hay cientos en España.
La segunda parada fue Heiligenkreuz, pueblo donde está la abadía cisterciense poblada más antigua del mundo. No está mal el lugar y te sales un poco del ambiente de la ciudad.

He de confesar que nuestro día se basó en hablar sobre lo que nos había acontecido el día anterior, por lo que tampoco estuvimos muy al loro de las explicaciones ni lugares que íbamos viendo. Nuestra cabeza estaba en qué sorpresa tendríamos al llegar al hotel.

Sin descanso, llegamos a Baden bei Wien, ciudad balneario de la corte austriaca, con un bonito parque y poco mas. De hecho, lo mejor que vimos en esta ciudad fue esto:

Peluchín

De vuelta a Viena, cogimos el tranvía y dimos una pequeña vuelta por el centro, donde está la Ópera, el Hotel Sacher, origen de la tarta Sacher, la comercial Karntnerstrasse, la preciosa Iglesia Votiva y el edificio gótico del Rathaus (Ayuntamiento). También son reseñables los Apartamentos Wagner, dos notables edificios con un estilo contra el que reaccionaron los arquitectos de la Secesión.

Ópera de Viena

Sin mas sorpresas en el hotel, decidimos dar rienda suelta al humor, porque la situación nos había desbordado y nos había dejado una impresión injusta de Viena. Estábamos deseando volver a Praga…

Dos tontos muy tontos…

Al día siguiente, volvímos a Praga, donde pasaríamos una última noche. Paramos en Brno, una ciudad fea, fea, fea…

Se salvan dos calles por el centro y la Catedral de San Pedro y San Pablo. Es un lugar totalmente prescindible salvo por una cosa: es una de las catedrales del motociclismo y todos los años se disputa el Campeonato del Mundo de Motociclismo en el Autódromo de la ciudad.

De vuelta a Praga, pudimos dar un último paseo por el Puente de Carlos y por la Plaza de la Ciudad Vieja. Fueron de los pocos momentos de paz en esos últimos días.

Praga

En definitiva, Praga y Viena son dos ciudades muy recomendables, sobre todo la capital Checa, pero no caigais en el error de descubrirlas en circuito o tour organizado. NO.

Descubrirlas a vuestro aire, a vuestra manero y probablemente os enamoréis de las dos. Por desgracia, nosotros solo pudimos hacerlo de una de ellas.

Como final, os contaré que tras poner las quejas a Panavisión, nos devolvieron 120€ a cada uno, y a mi me pagaron la factura del teléfono de ese mes. Íntegra, sin distinguir las llamadas hechas allí o aquí. También nos ofrecieron un bono del 10% de descuento en otro circuito de Panavisión, que nunca llegamos a utilizar.

NOTAS:

  • Conjunto del viaje: 5/10
  • Hoteles: 
    • Olympic Tristar Praga ***: 5/10. Hotel normalito en el que no nos dieron camas juntas. Alejado del centro pero con el metro cerca. Mejor buscar otra opción.
    • Academia Hotel Viena*: 0/10. Siendo sinceros, una soberana mierda.
  • Comida: 5/10
  • Ciudades:
    • Praga: 8/10
    • Karlovy Vary: 6/10
    • Brno: 3/10
    • Viena: 6.5/10
  • Compañias aereas: TSA 5/10

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