Alemania, Holanda y Bélgica

  • Ciudad inicial: Frankfurt.
  • Ciudad final: Bruselas.
  • Fecha del viaje: Septiembre de 2004.
  • Forma de viaje: Tour organizado.

Debido a los años que han pasado, intentaré utilizar las fotos para recordar cosas del viaje. La idea de escribir sobre nuestros viajes viene desde hace tiempo, pero por hache o por be, siempre lo he ido dejando, así que esta aventura me servirá para refrescar la memoria.

Este era mi primer viaje en avión y mi tercer viaje fuera de España, tras haber ido a Lisboa y a Italia con el instituto, aunque ambos viajes se hicieron en autocar.

Este formato de viaje de tour organizado, está bien solo para hacerse una idea de las ciudades, tachar las que no quieres o no necesitas volver y listar las que no te importaría conocer más a fondo.

Nosotros lo hemos utilizado bastante por comodidad, pero con el tiempo nos hemos ido alejando de este tipo de viajes para pasar de ser turistas a viajeros.

Partimos de Madrid hacia Frankfurt, también conocida como Mainhattan, pues está a orillas del río Main, tiene una alta densidad de rascacielos y un skyline muy reconocible.

Skyline de Frankfurt

Llegamos a mediodía y tuvimos la oportunidad de conocer un poco esta ciudad. Nos movimos por la zona financiera, la ópera y alrededores de la plaza Rommer. A mas no nos daba tiempo.
No es una ciudad destacada a nivel turístico, pues vive de los bancos (es sede del Banco Central Europeo) y es un inmenso nudo de comunicaciones aeroportuario.

Plaza Rommer, Frankfurt

Aquí cometimos el error de cualquier viajero novato, con poco conocimiento de inglés (que por suerte hemos mejorado bastante con el tiempo) y nulo conocimiento de alemán: ir a comer a un McDonalds.
No lo hagáis nunca. Nunca. Es mejor que la caguéis pidiendo un plato local a iros a cocina prefabricada que podéis comer en cualquier lugar del mundo.

Al día siguiente, nos metimos en el autocar y fuimos hacia Bacharach, donde nos embarcamos en un pequeño crucero por el Rhin hasta Boppard. Esto realmente es una turistada, pues si quieres ver los castillos del Rhin, lo mejor es que te hagas un crucero fluvial y lo abarques entero, pero bueno, para novatos, es una buena experiencia.
Nos contaron la leyenda de la sirena Lorelei, y nos invitaron a queso y vino de Mosela.

Castillo en el Rhin

Sin tiempo a casi nada, llegamos a Colonia. En esta ciudad, lo que impresiona es la grandiosidad de su catedral. Realmente, la recuerdo inmensa, bastante mas grande que la de León o Burgos. Dentro acoge las reliquias de los Reyes Magos. Aquí, recuerdo que comimos en un restaurante al lado de la catedral que era de comida típica alemana, pero el nombre, como que se me ha olvidado…

Catedral de Colonia

Sin mas tiempo que perder, nos pusimos rumbo a Amsterdam, donde dormiríamos.
Durante el camino ya vimos lo que iba a ser la tónica habitual en nuestro periplo por los Paises Bajos: la lluvia.
Horrible compañera, con la que tras los años has aprendido a lidiar y a ver su mejor cara. Cuando con el paso del tiempo vas mejorando tu técnica y ojo fotográfico, le acabas viendo un cierto aire melancólico que embellece las fotos, pero siempre es una puñetera compañía…
Pues bien, dejamos de ver la lluvia al aterrizar en Madrid de vuelta.
Para todo el que vaya a esta parte de Europa, que tenga siempre a mano un chubasquero, pues es tan común como el sol en Andalucía.

Amsterdam es una ciudad preciosa donde las haya. La arquitectura y los canales le dan un encanto que pocas ciudades tienen.
Antes de ir a dormir, hicimos un minicrucero nocturno por los canales. La verdad es que, pese a la lluvia, fue una grata experiencia pues se iluminan los puentes y queda muy vistoso.

Nuestro hotel estaba cerca de Schiphol, el aeropuerto: ERROR. Aunque no nuestro pues era el que venía en el programa.

Recomendación para hoteles: Siempre lo mas cercano a los puntos de interés de las ciudades, o sin alejarse de los centros, con muy buenas comunicaciones. No escatiméis en gastos en hoteles, sobre todo fuera de España. Las estrellas que os ponen no son reales, quitarle como mínimo una.
Los programas suelen ofrecer varios paquetes de hoteles. Fijaros bien antes de contratar la ubicación de los mismos. Una mala elección de hotel puede hacer que vuestra estancia en cualquier ciudad sea poco aprovechada.

De este viaje casi no recuerdo los hoteles, pero cuando lo haga siempre los pondré, al igual que restaurantes, y sus valoraciones tanto de comodidad y servicios como de ubicación.

Al día siguiente, nos dejaron libres por la ciudad. Nosotros aprovechamos y fuimos a recorrer el mercado de las flores, los anillos de canales, el Magere Brug, la Plaza Dam, centro de la ciudad, y la Museumplein donde están los museos más importantes de la ciudad. Nosotros, por tiempo, entramos en el Van Gogh, que es una maravilla tanto por las pinturas como por la propia configuración del museo.

Magere Brug

Pero sin duda, la visita que nadie debe dejar de hacer en Amsterdam, es La Casa de Anna Frank. Es realmente sobre cogedor el ambiente que aun se respira allí dentro y cómo no, la guarida de la familia durante el asedio nazi. Aviso: es una visita dura emocionalmente.

Delante de la Casa de Anna Frank

Por la noche, hicimos una visita del Barrio Rojo, donde te sorprende la multitud de calles estrechas, de Coffe Shops, de Cabarets y de “escaparates”. La pregunta es, ¿merece la pena visitarlo?. Pues solo por el ambiente sórdido y bizarro SI.

Al día siguiente, hicimos una excursión muy recomendada por la zona de los polder, el Gran Dique y los pueblos pesqueros de Marken y Volendam. Destaca sobre manera el ver en la zona del Gran Dique como realmente estás por debajo del mar. Es una sensación extraña y sorprendente la primera vez que lo notas.
Como curiosidad, en una de las visitas obligadas que tienen este tipo de tours, nos llevaron a una fábrica de queso. Me compré 6 bolas…

Polder y molinos de Holanda

Al día siguiente, y con la lluvia como eterna compañera, partimos hacia La Haya, una ciudad realmente fea, de la que se salvan un par de cosas cerca del Binnenhof, el barrio costero de Scheveningen, con un precioso muelle y playa, y donde destaca el Gran Hotel Amrath Kurhaus, símbolo de una época seguramente mejor.

Scheveningen

Lo otro destacable de La Haya, es Madurodam. Un precioso parque de miniaturas y de maquetas móviles que te hacen sentir como Gulliver mientras paseas por toda Holanda en un reducido espacio.

Y de aquí nada mas.

Camino hacia Bélgica, nos detuvimos en una visita corta para lo que ofrece la ciudad, en Rotterdam.
Lo primero que destaca de esta ciudad es el enorme pilón del Puente Erasmo. Es una ciudad arquitectónicamente muy rica y singular.
Creo que bien merece estar un par de días y contemplar realmente sus contrastes. Nos quedamos con las ganas. Otra vez será… Eso si, vimos las archifamosas Casas Cubo.

Casas Cubo, Rotterdam

Sin descanso, llegamos e hicimos noche en Amberes.
Que decir de Amberes. Pues que me sorprendió mucho por lo poco que me esperaba de ella. Fuera de su conocido mercado de diamantes y su puerto fluvial, de los mayores de Europa, destaca la Grote Mark, la plaza mayor de la ciudad, donde destacan, como en todas estas plazas en esta parte de Europa, los edificios feudales abrazando ambos lados del Ayuntamiento. La plaza es muy bonita, y en el centro está la estatua de Silvio Bravo, representando la escena de arrojar al río Escalda la mano del gigante Antigoon, que da origen al nombre de la ciudad.

Grote Mark, Amberes

Cerca de allí, al lado del río, hay un pequeño pero precioso castillo llamado Hetsteen, que acogía, al menos en 2004, un museo naval, con maquetas de barcos y todo tipo de material relacionado con la actividad que ha dado fama y riqueza a la ciudad.
Tras la Grote Mark, encontramos la Catedral de Amberes. Bonita, de una sola torre, que era en la fecha el edificio más alto de Bélgica.
Para los que vayáis a ver esta ciudad fuera de las prisas de los circuitos, os recomiendo que no os perdáis la Estación Central de Ferrocarril. Algo alejada del centro pero realmente fantástica.

Al sur de Amberes, está la ciudad de Malinas. Posee una bonita catedral, con una torre que es la mitad de lo que un día fue, y, como todas las ciudades de la zona, la Grote Mark, bastante chula y muy colorida. Pero lo de siempre, si estás en un tour y vienes, perfecto, si no, tampoco merece la pena desviarse para visitarla.

Y de camino a la costa, aparecen las dos joyas de Bélgica: Gante y Brujas.

Gante, ciudad de Flandes, con un canal que comunica con el mar, posee un interés arquitectónico elevadísimo, una gran vida en la calle y bares, bares y mas bares. Parece cualquier ciudad media de España.
Estuvimos pocas horas, pero las suficientes como para ver que la ciudad merece la pena descubrirla y sobre todo vivirla.
Las zonas a la orilla del canal son preciosas, sobre todo aquellas que están donde las casas feudales.

Gante

También tiene un pequeño castillo, bien conservado, que albergaba el Museo de la Tortura (sic).

Tampoco debéis dejar de visitad la Torre del Campanario, la Catedral de San Bavón y el Ayuntamiento.

Hacia la costa, cerca de ella, está, sin duda, una de las ciudades mas bellas de toda Europa: Brujas.

Maravillosa en todas sus calles, canales y esquinas. Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, sería un error citar una parte de ella o algún edificio, pues es un museo al aire libre. Brujas es para estar un par de días, y nosotros, dentro de la locura de tour que hicimos, la vimos en una tarde (imperdonable).

Como curiosidades, haced una visita por los canales (ves la ciudad desde otra perspectiva que realmente sorprende) y comprad bombones aquí. Los de la marca Leonidas, fabulosos.

Esta ciudad es de esas visitas obligatorias que se deberían hacer al menos una vez en la vida, pero no, no la hagáis en un circuito, dedicadle tiempo solo a ella, y no escojáis un mes mas allá de septiembre, pues la lluvia os puede reducir la belleza de una ciudad única.

Brujas

Lamentablemente, no pasamos más horas en esta joya. El circuito nos apremiaba a ir a Bruselas a dormir.

Canales de Brujas

Bruselas, capital de Bélgica y de la Unión Europea, es una ciudad relativamente pequeña pero con una gran influencia.

Destaca sobremanera, probablemente la plaza mas bonita del mundo, la Grand Place. Realmente sorprendente, es de esos lugares que te abren la boca de asombro y te cuesta cerrarla. Por la noche, en verano, hacen juegos de luces y sonido que le dan otro aire a tan magnífico lugar. Incluso la entrada a la plaza, desde una esquina (mirando desde el Ayuntamiento, la superior derecha), hacen que contemples de una forma espectacular la belleza de una plaza, que sin ser lo grandiosa que son otras, es sin duda, bella como pocas. Solo esta plaza, merece la pena la visita a la ciudad.

Grand Place, Bruselas

Del resto de la ciudad destaca el Palacio Real, situado en un barrio alto, con unas fantásticas vistas a la ciudad, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, una copia sin disimulo de Notre Dame de Paris, el Atomium, fantástica estructura imitando a un átomo, con nueve esferas comunicadas entre ellas, la cual ha recibido un lavado de cara y limpieza no hace mucho tiempo que se ha devuelto el brillo que no tenía cuando fuimos nosotros.
Al lado del Atomium, hay un parque con los edificios mas emblemáticos de Europa en miniatura y el actual Estadio Rey Balduino, conocido por todos como el anterior Heysel, sede de una de las mayores tragedias y vergüenzas del fútbol, de la que precisamente hoy, 29 de mayo de 2015, se cumplen 30 años.
También es curioso ver la zona del Europarlamento y todas las Instituciones Europeas.Al igual que el Parque del Cincuentenario, un oasis verde sobre las autopistas coronado por un arco del triunfo con tres arcos y que alberga un museo de la Fuerzas Armadas entre otras cosas.

Y no, no me he olvidado del Manneken Pis, pero lo he dejado para el final adrede. ¿Por qué?, Porque es una escultura pequeña, sobrevalorada, fea, en un rincón mediocre y con nada de valor, para mi gusto. Es un claro ejemplo de “cosas” con fama que no la merecen. Se debe de ver?, si, pero para comprobar que es algo ridículo.

En Bruselas en particular y en toda Bélgica, no se debe de dejar de probar los mejillones (aunque los gallegos le dan mil vueltas), y sobre todo LA CERVEZA. Con mas de 1200 tipos de cervezas, elegir es mas fácil de lo que parece: coges la carta, la abres en cualquier página y con los ojos cerrados, dejas caer tu dedo en cualquier sitio. Pide esa.

Y tras Bruselas, vuelta a España. Con los dientes largos por no tener mas días para determinados lugares y con la sensación de que aquel era el primer paso para tachar países en nuestro mapamundi.

NOTAS:

  • Conjunto del viaje: 6/10
  • Hoteles: s.c. porque no me acuerdo bien.
  • Comida: 5/10
  • Ciudades:
    • Frankfurt: 5/10
    • Colonia: 6/10
    • Amsterdam: 7/10
    • La Haya: 2/10
    • Rotterdam: 6/10
    • Amberes: 6/10
    • Malinas: 4/10
    • Gante: 7/10
    • Brujas: 8.5/10
    • Bruselas: 6/10
  • Compañias aereas: Iberia 6/10
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